En cada catálogo hay alguien que sabe más que la ficha técnica. La persona de la tienda que ha probado el champú, el comercial que sabe para qué pelo va cada gama, la técnica que explica en dos frases por qué ese secador cansa menos el brazo. Ese conocimiento vale oro y casi nunca llega a la ficha: vive en su cabeza, en un audio de WhatsApp o en una nota que nadie vuelve a abrir.
El problema no es que falte información. Es que no hay un sitio donde dejarla para que llegue a la ficha, con el nombre de quien la dijo.
Por qué se pierde lo que sabe tu equipo
- Escribir cuesta. Quien más sabe del producto rara vez tiene tiempo de redactar.
- Se queda en conversaciones. Lo que se dice en un pasillo o en un chat no llega al catálogo.
- No tiene fuente. Si llega, llega mezclado con el resto y nadie sabe de dónde salió ni si sigue siendo verdad.
Dictarlo en vez de escribirlo
En Noobit, cada producto tiene sus notas de experto. Pulsas el micrófono y hablas como se lo contarías a un cliente: para quién es, cómo se usa, qué lo diferencia. La nota se transcribe sola y se limpia de muletillas, y puedes corregir el texto si algo no se ha entendido bien.
Cada nota se puede desactivar si deja de valer, sin borrarla. Y si la borras, se borra también el audio.
De la nota al Conocimiento
Una nota no va directa a la descripción. Entra en el Conocimiento del producto, el sitio donde Noobit reúne todo lo que se sabe de él: lo que trae el proveedor, lo que encuentra la investigación, los archivos que subes y lo que dice tu equipo. Al consolidarlo, lo que cuenta la nota se convierte en datos concretos, y cada dato lleva su fuente: ves cuál sale de una nota de experto, igual que ves cuál sale del proveedor o de la web del fabricante.
Una nota nueva deja el Conocimiento pendiente de ponerse al día, y se actualiza antes de volver a redactar la ficha. Y ahí mandas tú:
- Fijas un dato y la IA ya no lo sobrescribe: pasa a ser la base de la redacción.
- Ocultas un dato que no quieres que se use, sin borrarlo.
- Si dos fuentes no dicen lo mismo, el dato queda marcado y eliges tú cuál vale.
- Cada cambio queda en el historial del Conocimiento, con lo que había antes y lo que hay ahora.
Lo que cambia en la ficha
La descripción deja de sonar a catálogo de proveedor y empieza a sonar a alguien que conoce el producto, porque se escribe a partir de lo que tu equipo sabe. Como cada dato tiene su fuente, cuando alguien pregunte de dónde sale una afirmación, hay respuesta. Y lo que sabe tu equipo deja de depender de que esa persona esté: queda en el catálogo.

