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IA

Ingredientes, alérgenos y advertencias: lo que una ficha no puede inventarse

Una descripción se puede redactar mejor o peor. La lista de ingredientes, los alérgenos o las advertencias no: o son los del envase, o son un problema. Qué datos no admiten creatividad, por qué una IA tiende a rellenarlos y cómo los trata Noobit.

3 min de lecturaEquipo Noobit

En una ficha hay dos tipos de texto. El que se redacta —la descripción, los beneficios, el título— y el que se copia: la lista de ingredientes de un cosmético, los alérgenos de un alimento, las advertencias de un aparato. El primero admite estilo. El segundo no admite ni una coma de más: tiene que decir exactamente lo que dice el envase o el fabricante.

El problema es que, para una IA, las dos cosas se parecen mucho. Y si le falta la lista de ingredientes, la escribe.

Por qué una IA se inventa una lista de ingredientes

Un modelo de lenguaje ha visto infinidad de listas de ingredientes de champús. Si le pides la ficha de uno y no le das la suya, completa el hueco con la lista más probable: agua, glicerina, un par de tensioactivos, perfume. Parece perfecta, y puede no tener nada que ver con el producto. Si falta un alérgeno que el producto sí lleva, el error deja de ser de estilo.

La lista de ingredientes de un cosmético y los alérgenos de un alimento son información regulada. No son datos que se puedan redactar: se copian o no se ponen.

Lo que se copia, literal

Por eso Noobit separa lo que se redacta de lo que se copia. En el Conocimiento del producto, los datos regulados —la lista de ingredientes (INCI), los alérgenos, las advertencias, la dosis, la información nutricional— se guardan como literales: exactos, tal como vienen de su fuente, sin parafrasear ni reordenar. Al redactar la ficha van marcados como tales: se copian, no se reescriben.

La investigación también los trata aparte: los busca en una pasada pensada solo para ellos, y solo acepta un literal si coincide con lo que dice la página.

Lo que se retira

La otra mitad es no dejar pasar lo que no tiene respaldo. Antes de guardar una ficha, Noobit busca listas de ingredientes en el texto y las compara con los datos del producto. Si una lista no consta en ningún dato, se retira. Es preferible que falte a que salga una equivocada: el hueco se llena en cuanto aparece el dato bueno.

Qué datos pide cada tipo de producto

No todos los productos piden lo mismo. Un cosmético, su lista de ingredientes; un alimento, sus alérgenos y su información nutricional; un aparato eléctrico, su potencia y la información de reciclaje; una prenda, su composición. Noobit lleva la normativa por tipo de producto: sabe qué datos pide cada caso, los obligatorios y los recomendables, y avisa de los que faltan en la ficha. Esta evaluación la activamos contigo al empezar.

Si el dato no está, se busca
Cuando falta una lista de ingredientes, la solución es conseguirla: la investigación la busca en la web del fabricante, puedes subir la ficha técnica del producto o añadirla a mano en el Conocimiento. Lo que no vale es rellenarla de memoria.

La regla de fondo

Una ficha puede ser más o menos bonita. Lo que no puede es decir algo que el producto no dice. Redactar con estilo lo que se puede redactar, copiar exacto lo que se tiene que copiar y dejar en blanco lo que no se sabe: esa es la diferencia entre un texto generado y una ficha correcta.

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